DE LA ALCALDÍA A LA NACIÓN: las apuestas de Haddad, López Obrador y Petro en las elecciones presidenciales de 2018


por Fernando Collizzolli

 

En un año de importantes elecciones presidenciales en América Latina, gran parte de las esperanzas de las fuerzas populares de la región han sido depositadas en dirigentes que comparten, entre otros elementos, haber sido antes alcaldes de las ciudades capitales o más importantes de sus respectivos países: nos referimos a los casos de Gustavo Petro en Colombia, Andrés Manuel López Obrador en México y también, de Fernando Haddad en Brasil –ante la proscripción de la candidatura de Lula da Silva-.
Esta característica no es exclusiva de la disputa electoral del 2018, sino que expresa un fenómeno en crecimiento que cuenta con antecedentes inmediatos en la región (Tabaré Vázquez en Uruguay, Mauricio Macri en Argentina, entre otros), que trasciende las fronteras latinoamericanas, y que no se limita a uno de los dos polos del espectro ideológico.
Las características y potencialidades que asumen los liderazgos políticos que se construyen en las grandes ciudades es uno de los fenómenos más relevantes de la disputa política actual, no solo por la capacidad comprobada de éstos para saltar desde el palacio municipal al sillón presidencial, sino también por el peso creciente de estas ciudades en la definición de las dinámicas locales, nacionales, regionales y globales.

LA “CIUDAD GLOBAL”

Históricamente, los conglomerados urbanos han ejercido un rol determinante como epicentros del devenir de la vida en sociedad (1).
Sin embargo, esta relevancia de las ciudades se ha acrecentado y modificado en las últimas décadas como resultado del crecimiento demográfico, pero sobre todo de transformaciones en las dinámicas económicas y políticas. Nos referimos, por una parte, al proceso de reorganización espacial de la economía mundial en la actual fase de la globalización financiera -basado en la combinación de una dinámica acelerada de “desintegración productiva” e “integración comercial”- a partir del cual las ciudades se han erigido en nodos articuladores de los flujos económicos globales; (2) y por otra parte, a las mutaciones ocurridas en el sistema representativo -marcadas por la fragmentación de los partidos y la creciente territorialización de la disputa política- que ha visibilizado su escenario político.(3)
Como señala Saskia Sassen, la socióloga que ya en la década del ´90 acuño el término “ciudad global” para referirse a algunas de estas mutaciones, las ciudades “cuentan una historia que las supera. La de las transformaciones económicas, sociales, tecnológicas y políticas”.(4)
En este marco general, entonces, no es casual ni azaroso que los partidos seleccionen como candidatos o los movimientos se articulen en torno a dirigentes que han ejercido el ejecutivo local de ciudades importantes, adquiriendo peso y volumen político creciente.
Todavía más en América Latina, la región más urbanizada del mundo, donde las ciudades han sido históricamente no (solo) un producto genuino, sino un artefacto creado para extender la “modernidad” y la “civilización” al resto del territorio. En nuestra América, la gran ciudad ha servido de faro, de factor de idealización y también, de expansión.(5)

ELECCIONES PRESIDENCIALES 2018

Como señalamos, entonces, en el ajetreado calendario electoral latinoamericano de 2018, las principales fuerzas populares de Colombia, México y Brasil han presentado como candidatos presidenciales a dirigentes que habían sido antes alcaldes de las ciudades más importantes de sus respectivos países.
Dos de estas tres elecciones ya se llevaron a cabo, con los conocidos triunfos del Iván Duque en Colombia, marcando el regreso del uribismo al gobierno, y de Andrés Manuel López Obrador en México, quebrando la hegemonía de gobiernos neoliberales. Mientras que el próximo domingo será el turno de la importante elección en Brasil, la cual será decisiva para el pulso político regional.
Veamos, cuál ha sido brevemente la trayectoria de estos liderazgos, haciendo hincapié en su paso por los ejecutivos locales, antes de intentar esbozar algunas reflexiones generales:
– COLOMBIA: “por ahora no seremos gobierno”
Si bien no le alcanzó para llegar a la presidencia, Gustavo Petro redondeó una elección histórica en este 2018. Por primera vez, las fuerzas de izquierda y progresistas colombianas lograron ingresar al balotaje presidencial, obtener más de 8 millones de votos y erigirse como una alternativa con posibilidades ciertas de disputar el poder político.
Ex guerrillero del M-19, representante en la Cámara y el Senado colombiano, Petro fue electo Alcalde de Bogotá en 2011 por el Movimiento Progresistas, planteando un programa de gobierno que dio en llamar “Bogotá Humana”, basado en 3 ejes prioritarios: superación de la segregación social, adaptación al cambio climático, y defensa de lo público.
A pesar de la oposición y el accionar destituyente de buena parte de los sectores dominantes colombianos (estuvo más de un mes destituido y debió interceder la Comisión Interamericana de Derechos Humanos), logró durante su mandato una importante reducción de la pobreza y los índices de violencia, además de duplicar el presupuesto educativo, sanear la red hospitalaria, etc.
Este desempeño en la alcaldía capitalina, le valió terminar de instalar nacionalmente su liderazgo y consolidar un núcleo de apoyo popular consistente a su favor, desde donde construyó las alianzas que le permitieron encarnar y conducir en esta elección, los resultados de un proceso de creciente movilización social como el que han experimentado los sectores populares colombianos en los últimos lustros.
– MÉXICO: la “cuarta transformación” propuesta por AMLO
Andrés Manuel López Obrador construyó una extensa trayectoria política en el PRI, en el Frente Democrático Nacional, y en el PRD, antes de ser electo Jefe de Gobierno de la Ciudad de México en el año 2000. No obstante, AMLO como se lo conoce popularmente, consolidó definitivamente allí su liderazgo y su proyección dentro de la sociedad mexicana, a partir de una gestión capitalina en abierto contraste con el gobierno clerical-neoliberal del panista Vicente Fox.
AMLO estructuró su programa de gobierno local en la articulación de 3 ejes fundamentales: derechos sociales, participación ciudadana territorial y discurso ético. Las políticas sociales fueron agrupadas en el Programa Integrado Territorial, como forma de planificación micro-territorial y promoción de la participación ciudadana, y promovidas desde un discurso ético de austeridad republicana y lucha contra la corrupción. Además, impulsó la obra pública con la renovación del centro histórico, la ampliación de la circunvalación, y la puesta en marcha de la primera línea de Metrobus.
Gobernar una ciudad de más 20 millones de habitantes, con un PBI mayor al de todo Centroamérica y con importantes niveles de aprobación, era un poderoso trampolín para llegar a la presidencia del país. Sin embargo, le fue impedido por una poderosa coalición de los sectores dominantes mexicanos. Primero, a través de la promoción de su desafuero cuando todavía era Jefe de Gobierno por haber incumplido supuestamente un amparo en un asunto inmobiliario, y una vez caído el intento de proscripción, directamente a través de acciones fraudulentas en las elecciones del 2006.
El pasado 01 de julio, no obstante, López Obrador fue electo finalmente presidente de México, fruto de su persistencia en el marco de una crisis de legitimidad de las alternativas neoliberales encarnadas por el PRI y el PAN, convirtiéndose así en el primer ex jefe de gobierno de la ciudad de México en llegar a la presidencia.
– BRASIL: “Haddad al gobierno. Lula al poder”
En las elecciones municipales del 2012, Fernando Haddad consiguió acceder a la alcaldía de la ciudad de San Pablo, el mayor centro de poder industrial y económico de Brasil. Ministro de Educación durante 6 años en las presidencias de Lula da Silva y Dilma Rousseff, su triunfo le permitió al Partido de los Trabajadores –PT- recuperar un cargo que ya habían ejercido antes Martha Suplicy y Luiza Erundina, y que había sido importante para la consolidación y expansión nacional de este partido de la izquierda brasileña.
Denominó “Arco del Futuro” a su ambicioso programa de gobierno, un plan destinado a crear nuevos polos de empleo y de servicios que permitieran descentralizar la ciudad. En relación a ello, una de las banderas de su gestión fue la movilidad, y su apuesta por el transporte público -a través de la creación de corredores exclusivos para colectivos-, y por la bicicleta con la construcción de más de 400 km de ciclovias.
Llegando al final de su mandato, señaló que quería ser recordado por haber restructurado las finanzas municipales, haber combatido la corrupción e instituido un modelo moderno de urbanismo.(6) Sin embargo, en un contexto de retroceso como el experimentado por el PT en el 2016 y con una multiplicidad de ofertas de candidaturas de izquierda, perdió la reelección a manos del candidato del derechista PSDB, Joao Doria.
El pasado 11 de septiembre, el PT anunció, finalmente, su candidatura presidencial ante la proscripción de Lula da Silva. En apenas semanas, Haddad ha logrado escalar vertiginosamente en las encuestas, capitalizando gran parte del apoyo a Lula, debiendo ahora también intentar trascender el núcleo lulista, para alcanzar aquellos votos que le permitan derrotar al fascista Jair Bolsonaro, en una factible segunda vuelta electoral.
De este modo, entonces, Haddad buscará repetir lo conseguido este año por López Obrador, y por otros dirigentes de la región antes que él. A fines de 1989, Tabaré Vázquez ganó las elecciones locales de Montevideo, transformándose en el primer alcalde frenteamplista del país e inaugurando una seguidilla de 28 años de gobiernos del Frente Amplio en la capital uruguaya. A partir de este triunfo adquiriría una centralidad en la política uruguaya, que luego de 3 intentos, lo llevaría a la presidencia del país en 2005, y de nuevo en 2015.
Tomando el ejemplo uruguayo, en el marco de la crisis argentina del 2001, un sector de la elite decidió privilegiar el escenario capitalino sobre el nacional, para instalarse políticamente en una ciudad en la que históricamente el voto se había orientado a fuerzas políticas distintas a las mayoritarias a nivel nacional. Así el empresario Mauricio Macri fundó Propuesta Republicana –PRO- el partido de derecha con el que llegaría a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en 2007, sería reelegido en 2011, y desde donde saltaría a la presidencia en 2015, a partir de un acuerdo con la Unión Cívica Radical que le daría a la propuesta un alcance nacional.

PROYECCIÓN, OPOSICIÓN Y GESTIÓN

Recapitulando, tras este recorrido, podemos intentar algunas reflexiones parciales y provisorias sobre este fenómeno en crecimiento:
A) Antes de acceder a los ejecutivos de las ciudades, estos líderes tuvieron un paso por otras funciones o cargos que le dieron relativa visibilidad pública – Petro en el Congreso, López Obrador como presidente del PRD, Haddad como Ministro de Educación, Macri como presidente del club Boca Juniors, etc-. No obstante, es desde la alcaldía que logran consolidar sus liderazgos.
B) Existe una tendencia manifiesta a que los jefes de gobierno y alcaldes de las principales ciudades latinoamericanas sean opositores a los respectivos gobiernos nacionales.
Esta propensión no solo se da entre los casos analizados -siendo Haddad el único de los mencionados que al momento de acceder a la alcaldía era del mismo partido que el gobierno nacional- sino que se repite a lo largo y ancho de nuestra región.(7)
C) Los líderes que acceden a estas alcaldías, tanto representando a sectores de derecha como de izquierda, suelen presentarse no desde un discurso radical en el plano ideológico, sino más bien centrado en la “gestión, moderno y cosmopolita”.
Esto no abona la tesis sobre la supuesta “desideologización” del sistema político, pero si marca que más allá de la existencia de intereses contrapuestos, hay elementos discursivos comunes y formas similares de construcción de los liderazgos.
En ese sentido, cabe destacar, desde distintos análisis se ha realizado una operación de “esencialización” de los electorados de las grandes ciudades latinoamericanas (y también de los liderazgos que allí emergen), que postula, por ejemplo, que el electorado bogotano es mayoritariamente de izquierda o el de la ciudad de Buenos Aires, antiperonista. No se trata aquí de negar la existencia de tradiciones más o menos arraigadas en ciertos núcleos urbanos, pero sí de complejizar el análisis marcando la incidencia de otras variables como la construcción discursiva y la oposición al gobierno nacional.
De todos modos, este fenómeno presenta todavía más preguntas que posibles respuestas, en tanto ha permanecido relativamente inexplorado por las ciencias sociales, las cuales deben calibrar aún sus marcos teóricos y conceptualizaciones para profundizar el análisis sobre dos fenómenos crecientes que exceden los marcos del Estado-nación: la emergencia de grandes conglomerados y corporaciones que controlan la economía mundial y de ciudades con poder creciente a escala global. Las elecciones latinoamericanas de este año, así lo demuestran.

 

* Lic. en Ciencia Política, Maestrando en Estudios Sociales Latinoamericanos (UBA) e integrante de la Red Sur de Estudios Políticos. fercollizzolli@hotmail.com

(1) La ciudad como actor colectivo, producto material y ambiente social, siguiendo a José Luis Romero; dado los fines del presente trabajo, haremos referencia a sus distintas dimensiones de forma indisociable.
(2) Ver: Bianco, C. (2015). Multipolaridad y BRICS. Revista Perspectiva Internacional. Acceso en: http://www.senado.gov.ar/bundles/senadomicrositios/pdf/internacionales/publicaciones/DiplomaciaParlamentaria2.pdf
(3) “Si el siglo XIX se definió por los imperios y el siglo XX por los Estados-nación, el XXI es el de las ciudades del mundo” repiten dirigentes, analistas y comunicadores. No obstante, es pertinente reconocer el lobbie existente detrás de este impulso y la relativización que distintos autores hacen sobre el aporte de las grandes ciudades al crecimiento económico y el desarrollo.
(4) Ver: Sassen, S. (2014). Entrevista en El Atlas de las ciudades de Le Monde-La Vie. Argentina, Natanson, José (ed), Buenos Aires: Le Monde Diplomatique.
(5) Adrián Gorelik señala que en la historia latinoamericana “la ciudad es por definición la modernidad y la civilización, más allá de las características reales que encarne en cada momento” y marca las consecuencias de la identificación ciudad/modernidad.
Gorelik, A. (2002). Cultura Urbana y pensamiento social en América Latina. Seminario CLAS. Acceso en: http://www.rodolfogiunta.com.ar/Historia urbana/Cultura urbana (Adrian Gorelik).pdf
(6) Ver:https://www.nexojornal.com.br/entrevista/2016/12/28/%E2%80%98N%C3%A3o-basta-distribuir-renda%E2%80%99-diz-Haddad-sobre-projeto-do-PT-e-da-esquerda-para-o-pa%C3%ADs
(7) Actualmente, solo 4 alcaldes de ciudades capitales sudamericanas son oficialistas a nivel nacional – un número que es incluso mayor al de los últimos años: 2 en 2017, 3 en 2015-.